De un texto de noviembre del 2025:

¿Y qué si me equivoco en todo? que me equivoco siempre tienes que saber

¿Y qué si se me cae el mundo? me he construido miles

Me he levantado cien veces y ya no sé ser discreta al caer, que si me caigo me caigo, y si fallo fallo, ya no conozco la prudencia que la vergüenza te regala después de un error honesto

Me aferré a olvidar la culpa que me causaba no cumplir con la mente de alguien más, esto es lo que soy y esto es lo que tengo, soy una niña con la inocencia de quien ha visto la muerte a los ojos y regresado de ahí

Tengo la misma inocencia que tiene la sangre al derramarse de la piel sin censura y la misma calma de una tormenta rompiendo certeramente

Que sabe que rompe, que sabe que se cae, que se jacta de su caos y se reordena cuando ocupa

No confundas mi infancia con impericia ni mi gracia con ignorancia

La diferencia está en que mis caídas están en mis líneas explícitas y no entre ellas, yo sé de qué me caigo y yo sé qué he perdido a puño, yo sé en qué errado y yo sé qué he dañado

Me reconozco humana y fallando y cayendo y callando y errando y rompiendo

Y me reconozco humana y creando y creciendo y cumpliendo y sanando y cambiando

No soy solo mis caídas, soy cómo me levanté de ellas

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