Hoy terminé de ver una serie que empecé a ver en 2016, cuando yo tenía 14 años y mi vida era incierta. Muy similar al día de hoy, pero 10 años después.
En el final de la serie retratan un poco lo qué es la vida después de haber tenido que sobrevivir años y años de dolor y cosas difíciles de ver
Y la verdad es que me ha recordado lo difícil que es empezar de cero y la complejidad que hay en aceptar la paz después de la guerra
La complejidad de quemar las raíces de los árboles que me decían en su follaje que la vida solo dolía, árboles que sus frutos eran las victorias que tenía después de la catártica experiencia de algún suplicio vivido, teniéndome entonces en espera de guerras con tal de sentir la dulzura de la victoria para reposar en lo que venía la siguiente
La complejidad de romper con aquellas ideas que me mantenían suspirando en silencio y sintiendo poco con tal de poder confrontar la vida que me rodeaba
El dolor constante, la pesadez y el cansancio que provoca el repetirme incesantemente que la vida no solo duele, que la vida no solo es sangre o lamentos, convencerme que en esta vida me espera más, que me espera amor y tardes tranquilas, que me esperan viajes y mares de misterio, dulce y besos y baile y canto y lágrimas también y sentires en las venas
Que suena a que está bien, que es bueno que uno se convenza de eso
Claro que está bien
Sin embargo, la batalla constante entre los hechos y las ideas nuevas y entre mis anhelos y mis realidades pasadas, me desvanece
Salto todos los días a lo desconocido, apostando todo lo que he conocido y vivido con la esperanza de que lo que sigue no es sólo duelo
Es sólo saltar pues, pero la comodidad que siento en las plantas de los pies cuando reposan por falta de voluntad
El goce de quedarme quieta
El deseo de probar el dulce fruto de otra victoria después de una guerra, y la exquisita sensación de no tener que cambiar, de quedase de ahí, de venderse las palabras viejas esperando un futuro nuevo con la avergonzada certeza de que será igual que el pasado
El anhelo oculto que confundido pregunta en mi corazón “¿y la guerra?” con la esperanza de volvérmela a encontrar para después visitar a su antítesis
Y es que a eso me acostumbré, a sobrevivir
Me volví tan buena creciendo entre el concreto y amando sus grietas que olvidé cómo crecer entre el pasto y la brisa
Una de las complejidades, que siempre va a existir en todo aquello que es nuevo y en lo que somos novatos, es que erróneamente se asocia el valor de uno mismo con las habilidades que se tiene, y en ocasiones s se busca demostrar ese valor
Entonces pues, si yo soy buena en las emergencias, las busco, y la falta de ellas me hace sentir sin habilidades y sin valor
“Aprende algo nuevo” y ya está ¡Claro!
Pero la pérdida de identidad nadie me la quita, algún día mi nombre estuvo escrito con letras rígidas y aprender a suavizar la mano requiere más que tiempo
Pero me muevo, salto y vuelvo a hacerlo y vuelvo a tirarme y vuelvo a olvidarme y olvidar por qué lo hago
Pero salto y no me detengo y no me he detenido en este tiempo
Me espera una vida viva
Espero

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